Yo no estoy vacío/a, estoy lleno/a de herencia,
De risas que guardo, de amor sin final,
Ellos no se fueron, cambiaron de esencia,
Son mi fuerza oculta, mi escudo vital.
Mi duelo es un baile, un compás que domino,
A veces es lento, a veces fugaz,
La pena me abraza, mas no me domino,
Y al final del día, mi espíritu es audaz.
Me levanto y sigo, con paso de gigante,
Sé que cada mañana es mi oportunidad,
Honro sus memorias, yo soy el caminante,
Y dejo su luz guiar mi voluntad.
Si el mundo me grita que falta la calma,
Recuerdo el cimiento que en mí construyeron,
No hay mejor tributo que sanar mi alma,
Y usar los valores que en mí florecieron.
Con cada suspiro, con cada batalla,
Demuestro su ejemplo, su gran valentía,
Que el amor es fuerte, que nunca se halla
Vencido por sombras, ni por lejanía.
¡No paro mi marcha! sé que el alma me exige
Ser faro y ancla, ser fuerte y capaz,
El dolor se queda, la vida me rige,
¡Y en cada recuerdo hay infinita paz!