En el abrazo del tiempo y la memoria,
un niño aguarda con anhelo el reencuentro,
con su abuela amada que solo conoció en la cuna,
su ángel guardián que en su corazón perdura.
Aunque los años han pasado desde su partida,
la esencia dulce de su amor permanece viva,
en sueños y susurros le anuncia su presencia,
en un mundo donde la esperanza esencia.
El niño sueña con el día en que al fin,
podrá abrazar a la abuela que fue su bien,
en la tierra de los sueños y la eternidad,
donde juntos podrán vagar en la inmensidad.
Hasta entonces, en su corazón la lleva,
su abuela querida, su luz, su estrella,
la espera paciente, con fe y alegría,
el encuentro en el más allá sería.