En Houston, Texas, se escucha hablar de un hombre leal,
trabajador como pocos, no le teme al madrugar.
Humilde en cada palabra, pero firme en su lugar,
tranquilo siempre se mira, aunque listo pa' actuar.
No se deja de nadie, su carácter es leal,
rejuvenece la vida con un trago al mezcal.
La familia es su riqueza, vale más que cualquier peso,
es un hombre de respeto, de esos que son un ejemplo.
Pablo Prado es el nombre que en el barrio van contando,
su esfuerzo y su humildad lo mantienen destacando.
Radica en Houston, la tierra que lo adoptó,
pero no olvida sus raíces, su origen siempre cargó.
No se deja de nadie, su carácter es leal,
rejuvenece la vida con un trago al mezcal.
La familia es su riqueza, vale más que cualquier peso,
es un hombre de respeto, de esos que son un ejemplo.
Dicen que en cada palabra hay historias de su gente,
que no teme a los problemas, que su vida es transparente.
Siempre fiel a sus valores, nunca olvida su raíz,
vive por lo que importa, no por lo que puedan decir.
Y si preguntas su nombre, te lo voy a confesar:
ese hombre del que hablo… es Pablo Prado, sin dudar.