[Verso 1]
Desde el sur traía cadenas,
la injusticia lo arrastró,
pero el viento en su alma libre
al mar de sueños lo llevó.
Dicen que un día se tiró,
del presidio a la esperanza,
y nadando entre las olas
a Claromecó llegó.
[Estribillo]
Cristian, hombre del agua y del sol,
con tus redes tejías canción.
En la espuma dejaste tu voz,
y en el salto, tu rebelde corazón.
Galgos y libros, rancho y farol,
luz de silencio en el medanal.
Pescador de la libertad,
¡Cristian del mar de Claromecó!
[Verso 2]
Con su yegua y con sus perros,
iba el alma del lugar,
regalando caramelos
y palabras de pensar.
Entre médanos callaba,
pero el pueblo lo escuchó,
y en su salto de leyenda,
una historia comenzó.
[Estribillo]
Cristian, hombre del agua y del sol,
con tus redes y tus cañas tejías canción.
En la espuma dejaste tu voz,
y en el salto, tu rebelde corazón.
Galgos y libros, rancho y farol,
luz de silencio en el medanal.
Pescador de la libertad,
¡Cristian del mar de Claromecó!
[Puente]
Dicen que el mar lo recuerda
cuando ruge con valor,
y que en noches sin estrellas
se oye un canto en su honor...
[Estribillo final – más lento, emotivo]
Cristian, náufrago del dolor,
que en las olas halló redención.
Hoy tu salto es faro y canción,
¡vive tu alma en Claromecó!