El nombre de mi padre
con orgullo cargo yo,
Junior me dice la gente,
así se me conoció.
Los consejos de mi madre
los guardo en el corazón,
siempre reza por sus hijos,
nunca falta su oración.
Siete días trabajando,
no conozco el “no se pudo”,
lo que tengo me ha costado,
por eso bien lo disfruto.
Por Dallas me ven rodando,
tranquilito y sin presión,
en la Ford F-150,
plateadito va el trocón.
Me gustan bastante los lujos,
pero no hacerlos notar,
un perfume de los finos,
buena ropa pa’ portar.
No presumo lo que tengo
ni me siento superior,
sé muy bien de dónde vengo,
lo he ganado con sudor.
Perfil bajo por costumbre,
no me gusta hacer montón,
yo no compito con nadie,
voy siguiendo mi visión.
Cuando me miran tranquilo
es porque ya trabajé,
fueron noches sin descanso,
pero nunca me rajé.
Esta es la historia del Junior,
de familia y de valor,
traigo el nombre de mi padre
y de mi madre la bendición.
Desde Ferguson Street
hasta la 635,
en la Ford color de plata,
con los míos voy tranquilo.
Me gustan bastante los lujos,
pero nunca presumir,
la humildad vale más
que aparentar para vivir.
¡Y arriba Dallas, Texas!
Tengo una hermosa princesa,
es mi fuerza y mi motor,
y una esposa que camina
a mi lado con amor.
Por las dos sigo adelante,
por las dos quiero crecer,
quiero darles una vida
como siempre la soñé.
A mi hermana la más grande
quiero mucho de verdad,
mi hermano cuenta conmigo,
nunca le voy a fallar.
Y también mi hermanita,
siempre la voy a cuidar,
somos sangre, somos uno,
nadie lo puede cambiar.
Por Ferguson quedaron
varias páginas marcadas,
con amigos de otros tiempos,
buenas risas y jornadas.
A los viejos camaradas
hoy los vuelvo a recordar,
no lo digo con tristeza,
es orgullo y lealtad.
Cada quien tomó su rumbo,
así suele suceder,
pero aquello que fue bueno
nunca deja de valer.
Un saludo para el Flako,
compañero de verdad,
aunque cambien los caminos,
queda firme la amistad.
Voy rompiendo las cadenas
que dejaron tiempo atrás,
no repito maldiciones,
quiero hacer algo más.
No me quedo en el pasado
ni le guardo algún rencor,
cada golpe fue experiencia,
cada falla una lección.
A sobrinos y sobrinas
un consejo quiero dar:
lleven firme nuestro nombre,
nunca dejen de luchar.
Gánense sus propios lujos,
pero sepan respetar,
porque el hombre vale más
por su forma de actuar.
Me conocen como el Junior,
no hace falta decir más,
traigo el nombre de mi padre
y a mi madre he de honrar.
Por mi esposa y mi princesa,
mis hermanos y mi hogar,
voy escribiendo una historia
que apenas va a comenzar.
Por la 635 ruedan
los recuerdos y el motor,
una Ford F-150
color plata, qué chulada.
Con el Flako y los de antes,
Ferguson no se olvidó,
perfil bajo, frente en alto…
y aquí termina el corridón.