Soy el del agua y el sol, el que nadie ve, pero todos llaman,
Cuando el filtro truena o el cloro se les acaba.
Yo no descanso, yo me la rifo,
Aunque el cliente diga: “mañana te pago, mi hijo…”
Con la gorra sudada, y el sol en la nuca,
mi jornada empieza aunque el cuerpo no ayuda.
Desde San Dimas hasta Pasadena,
el agua se aclara aunque nadie lo admira.
Soy el del agua y el sol, el que nadie ve, pero todos llaman,
Cuando el filtro truena o el cloro se les acaba.
Yo no descanso, yo me la rifo,
Aunque el cliente diga: “mañana te pago, mi hijo…”
La bomba goteando, la cal se acumula,
pero dicen “hazlo barato,” aunque es chamba dura.
Con químicos caros que yo anticipo,
pero en la factura me alegan al quinto.
La nómina aprieta, el tanque está seco,
mis muchachos flojos y el cliente bien terco.
Pero le sigo porque no hay opción,
el negocio camina con mi corazón.
Soy el del agua y el sol, el que nadie ve, pero todos llaman,
Cuando el filtro truena o el cloro se les acaba.
Yo no descanso, yo me la rifo,
Aunque el cliente diga: “mañana te pago, mi hijo…”
Ni en Día del Padre me tiran un texto,
pero si se pone verde, ahí sí soy el experto.
La luz del camión parpadea en la calle,
pero mi deber nunca se sale.
Mientras otros duermen, yo sigo al volante,
con cuatro niños que esperan constante.
No soy su padre, pero les doy fe,
soy ejemplo firme aunque no se ve.
Soy el del agua y el sol, el que nadie ve, pero todos llaman,
Cuando el filtro truena o el cloro se les acaba.
Yo no descanso, yo me la rifo,
Aunque el cliente diga: “mañana te pago, mi hijo…”
Y en los tribunales también doy la cara,
peleando por niños que nadie abraza.
El sistema los mueve como si fueran cajas,
pero en mi casa tienen alma y esperanza.
Sueño con crecer, comprar mi terreno,
hacerlo legal, montar algo bueno.
Pero entre facturas, fugas y drama,
me toca aguantar aunque el mundo me aplasta.
Soy el del agua y el sol, el que nadie ve, pero todos llaman,
Cuando el filtro truena o el cloro se les acaba.
Yo no descanso, yo me la rifo,
Aunque el cliente diga: “mañana te pago, mi hijo…”