[Intro]
La vida me enseñó que pa’ tener hay que chingarle,
no hay atajos, nomás ganas y fe pa’ levantarle.
[Verso 1]
Yo vengo del barrio donde el sol quema parejo,
sin fortuna ni apellido, solo sueños y reflejos.
Vendí pescado en las calles pa’ ayudarle a mi jefa,
y entre el hielo y las espinas forjé mi promesa.
Fui ayudante de albañil, con el lodo hasta las rodillas,
también vendí verduras pa’ llenar la tripa vacía.
Botarga del Simi, sí, con el traje puesto y calor,
pero con orgullo, no hay vergüenza en el sudor.
[Verso 2]
Vi la vida dura, pero nunca me doblé,
los callos de las manos me enseñaron a creer.
Entre el polvo, la calle y el sol del mediodía,
aprendí que el respeto vale más que una joyería.
Muchos se burlaban, otros me tendían la mano,
no sabía que esos pasos eran parte del plano.
Y aunque el hambre dolía, la mente seguía viva,
soñando con un techo y una casa sencilla.
[Puente]
No me da pena decir que empecé sin nada,
porque el hambre motiva más que la fama.
Si un día me caigo, me levanto otra vez,
porque el que viene de abajo nunca olvida el ayer.
[Outro]
De todo un poco, así me hice fuerte,
con manos gastadas, pero mente decente.
Si hoy tengo lo mío, no fue por suerte,
fue por no rendirme aunque rozara la muerte.