(Arpegio suave, voz rasgada)
Nací cerquita del puente, Matamoros fue mi suelo,
donde el hambre fue maestra y el trabajo mi consuelo.
Verdulero, mandadero, hasta Simi yo bailé,
soñando con un plato lleno pa’ mi madre y pa’ comer.
La vida me habló en silencio, la calle me hizo elegir,
quería sacar a los míos, no morirme ahí sin vivir.
Llegaron carros y lujos, casas pa’ la jefecita,
pero todo lo que brilla suele cobrar la visita.
(Cambia el beat, más oscuro)
Se vino el trueno más fuerte, me arrancaron lo que amé,
mi niña se fue al cielo, y mi alma se fue con él.
Ni jefe ni voz mandaba, yo nomás cuidaba llaves,
y el precio fue vida y sangre, así son esos lugares.
Dos salidas, muerte o pago, yo pagué para escapar,
y con el pecho hecho pedazos, tuve que volver a andar.
Dejé las joyas y fierros, agarré libros pa’ empezar,
electricista del mundo, y un futuro por armar.
(Beat esperanzador, guitarras limpias)
Hoy cargo pañal, no cuerno, y los domingos voy a misa,
tres hijos y una princesa, Dios me limpió la camisa.
Mi nombre allá se respeta, pero no busco mandar,
prefiero un beso de casa que cien rifles pa’ brillar.
Ya no vivo de la sombra, hoy el sol me vio nacer,
no niego lo que fui antes, pero aprendí a florecer.
Fui Tormenta en tierra ajena, ahora soy paz en mi hogar,
pa’ ser hombre no hace falta disparar… solo amar.
(Outro suave)
De la calle a bendiciones, del dolor a redención,
hoy camino sin temores… y esa es mi revolución.