"¡Y así suena la superación, pariente! Para un hombre que no se dobla ante la adversidad... ¡Échele ganas, compa Iván Escobedo! ¡Puro para adelante!"
I
El mundo no se detiene y yo no me sé quedar,
soy Iván Escobedo, y mi historia he de contar.
Porté con orgullo el uniforme de la ministerial,
en el Grupo Especial de la policía fui oficial,
pero las envidias y el destino a veces pagan mal.
II
En el veintiuno la vida me puso una dura prueba,
por amistades de mentira que el viento se lleva.
Me vi entre rejas, tres meses que fueron de acero,
pero ahí conocí a los que me amaban de a de veras.
Mi madre, mi esposa y hermanos, fueron mis lumbreras,
en ese penal nunca me dejaron afuera.
III
Salí libre y con ganas de volver a empezar,
el hambre de triunfo nadie me la pudo quitar.
Fui repartidor, le entré a la chanza de chicharronero,
porque para llevar el pan no hay que ser de dinero.
Jamás me rajé, pues tengo un corazón de guerrero,
por mi mujer y mis hijas, yo soy el primero.
IV
Hoy ando en las calles, en la cobranza de Azteca,
aguantando el calor, que hasta la garganta seca.
Ni el frío ni el cansancio me quitan la puntería,
voy logrando mis metas, con valor y con guía.
Poco a poco avanzo, ganándome el pan día tras día.
V
A mi esposa le brindo mi vida y mi respeto,
por darme a mis niñas, el tesoro más completo.
Fabiola, mi niña corajuda, sangre de mi sangre,
y mi pequeña Ivannita, que es mi mayor baluarte.
Ellas son el motor que hace que yo nunca me canse.
(Cierre)
Ya se va el Escobedo, de frente y sin tropezar,
porque el que sabe caer, sabe cómo se ha de levantar.
¡Y ahí quedó, compadre! ¡Puro para adelante!