El 27 de abril de mil novecientos sesenta y cuatro, en ejido El Largo nació, un hombre valiente, siempre dispuesto a luchar, Rodolfo Flores, así le llaman.
En la sierra fue forjado, desde muy chico, en aserradero trabajó; arreglaba carros, a todo le hacía, menos a robar; trabajaba a diario en su taller, porque a la mecánica le entendía bien.
Se hizo muy mañoso para trabajar, porque armaba y desarmaba para atrás; a los 15 años se casó, la vida fue dura, pero desgracias supo superar.
Salió de la sierra y en Cuauhtémoc su destino labró, con esfuerzo y dedicación.
Su gusto por las fiestas, como el tequila y la cerveza, su alma alegre alimenta.
Como un rey luce en las calles, con su estilo y bien vestido; en su pecho, la Santa Muerte traerá.
Es un tipo valiente, que ante el peligro no se dobla, y a sus tres hijos en alto llevará, y su apellido nunca cambiará.
Con dedicación y cariño, de su hija, Zoila Flores.