(Verso 1)
Cuando el miedo quiere habitar en mí,
y no puedo el camino seguir,
levanto mis ojos, me pongo de pie,
sé que Tú vas conmigo, mi Dios y mi Rey.
En la tormenta escucho tu voz,
que calma el viento y me llena de amor.
No hay batalla que no hayas vencido,
en tus brazos estoy seguro y protegido.
(Coro)
En Tus manos pongo mi ser,
todo lo que soy y lo que haré.
Tú eres mi roca, mi fiel protector,
la esperanza que llena mi corazón.
En Tus manos, mi vida está,
y tu gracia nunca se irá.
(Verso 2)
Cuando el alma llora de soledad,
y no encuentro paz en la oscuridad,
brilla tu luz, me abraza tu paz,
me recuerdas que nunca me dejas atrás.
Tomas mis cargas, me das tu amor,
me haces más fuerte en la debilidad.
Tu promesa firme siempre será,
un nuevo día vuelvo a empezar.
(Coro)
En Tus manos pongo mi ser,
todo lo que soy y lo que haré.
Tú eres mi roca, mi fiel protector,
la esperanza que llena mi corazón.
En Tus manos, mi vida está,
y tu gracia nunca se irá.
(Puente)
//Y aunque el mundo entero se vaya a caer,
mis pies en la roca, firmes van a estar.
Cristo vive en mí, puedo vencer,
su amor es mi canto, mi respirar.//
(Coro - con más intensidad)
En Tus manos pongo mi ser,
todo lo que soy y lo que haré.
Tú eres mi roca, mi fiel protector,
la esperanza que llena mi corazón.
En Tus manos, mi vida está,
y tu gracia nunca se irá.
(Outro)
Nunca se irá...
En Tus manos, mi vida está.
Amén.