La ciudad duerme, una sinfonía de silencio,
Pero en mi corazón, una tormenta sigue rugiendo,
Cada farol, un recuerdo parpadeante,
De promesas susurradas, ahora perdidas.
En la noche, persigo tu fantasma,
Por calles vacías, donde solíamos vagar,
Tu risa resuena en las sombras,
Una melodía inquietante, que me llama a casa.
El aire está denso con el aroma de tu perfume,
Un toque fantasma, un abrazo fugaz,
Extiendo la mano, pero mis dedos no agarran nada,
Dejando que me pierda en este espacio desolado.
En la noche, persigo tu fantasma,
Por calles vacías, donde solíamos vagar,
Tu risa resuena en las sombras,
Una melodía inquietante, que me llama a casa.
La luna cuelga pesada, testigo silencioso,
De los sueños rotos que una vez atesoramos,
Susurro tu nombre, una súplica desesperada,
Pero el silencio grita, no estás aquí.
En la noche, persigo tu fantasma,
Por calles vacías, donde solíamos vagar,
Tu risa resuena en las sombras,
Una melodía inquietante, que me llama a casa.
El amanecer llega, un cruel recordatorio,
Del vacío que llena mi alma,
Me quedo con estos pedazos rotos,
Una historia que no se cuenta.