No niego mi vida pasada,
ni la sombra que dejé,
pero hoy camino derecho,
y por fin descanso bien.
El dinero sabe distinto,
cuando cuesta amanecer,
ya no hay sangre en mis billetes,
ahora huele a aprender.
Coro:
Y si un día preguntan quién era,
que respondan sin temer,
fue Tormenta en la calle ajena,
pero en su casa… aprendió a querer.