Si quieres algo serio conmigo, dímelo de frente.
No estoy aquí cazando corazones como si fueran pokémones.
Yo no juego con el amor, lo siento, lo vivo,
y si me lanzo, es porque lo siento de verdad.
No busco cuentos ni finales tristes,
solo una historia que valga la pena contar.
Una de esas donde el silencio entre miradas
dice más que mil mensajes sin responder.
La vida cambia como el viento, como las estacione
invierno, otoño… pero mi favorita es contigo,
en el carro, riendo sin motivo,
viendo tus ojos y pensando: sí, aquí todo está bien.
No soy tu pasado, no vengo a competir con fantasmas,
vengo a quedarme si tú me dejas entrar.
No te prometo el cielo, pero te doy mi tiempo,
mi palabra, mi calma, mi caos todo.
No hablo de amor, lo demuestro.
Te escribiré canciones que sangren verdad,
poemas que huelan a piel y a madrugada,
te enseñaré cómo una se trata un verdadero amor
sin miedo, sin filtro, sin pausa.
Y si este es el último capítulo,
quiero que sea el más real,
ese donde entendemos
que amar no es un juego
es elegir mirarse y quedarse,
una y otra vez