Sé que a veces puedo ser difícil,
un poco fría, un poco dura
pero si miras más adentro,
soy de los que se derriten con un “hola” tuyo.
Tal vez es porque me gusta tu vibra,
tu forma de reírte de lo más simple,
de cómo hacemos bromas sin sentido
y terminamos mirándonos,
como si el tiempo se detuviera
y ninguno se atreviera a decir lo que siente.
Yo lo veo en tus ojos
ese brillo que miente y a la vez confiesa,
ese miedo que te hace cerrar la puerta
cuando yo solo quiero abrirte el alma
y mostrarte un mundo que no tengo,
pero que construiría contigo,
aunque solo me pidas el cielo en un vaso.
A veces siento que hablo con una pared,
que mis palabras rebotan y caen sin eco,
pero aun así sigo,
porque algo en ti me dice que no me rinda.
Sí, me rechazaste dos veces,
pero no todos los “no” significan olvido.
Yo no busco insistir por orgullo,
sino porque hay una conexión
esa que tú niegas con los labios,
pero que tus ojos gritan cada vez que me miras.
Y si es miedo, está bien.
Yo también he tenido miedo del amor,
de sentir demasiado,
de perder lo que nunca tuve.
Pero contigo
contigo lo arriesgaría todo otra vez
Dame un brake