[Intro II]
El tiempo pasó, pero nada cambió,
la misma mirada, el mismo temblor.
La rutina no borra lo que el alma guardó,
ni el anillo ni el miedo apagaron el calor.
[Verso 1]
Un día en el trabajo me quedé sin hablar,
cuando vi mi nombre escrito en su casco, sin pensar.
Lo hizo sin decirlo, pero su gesto habló,
ahí supe que el corazón también le falló.
Me sonrió, bajó la mirada,
y en silencio la historia quedó marcada.
Yo fingí que no vi, pero por dentro temblé,
porque su amor prohibido lo sentí también.
[Puente]
Dijo bajito: “No eres solo mi amigo,
desde el primer día sentí algo contigo.”
Sus palabras me mataron, pero me dieron vida,
una verdad que dolía, pero era compartida.
[Verso 2]
Me confesó que soñaba conmigo,
que en su mente también luchaba por lo mismo.
Que aunque sabía que era un error,
no podía evitar ese sentimiento y ese calor.
Dos almas atadas sin poder volar,
jugando con fuego sin querer quemar.
Nos juramos silencio, promesa mortal,
lo nuestro escondido, tan real, tan leal.
[Outro II]
A veces la miro y recuerdo ese casco,
mi nombre grabado, el destino y su lazo.
Quizá no fue el momento ni el lugar correcto,
pero el amor prohibido fue puro y perfecto.
Y aunque el tiempo pase y todo cambie al final,
ella y yo sabemos que fue real.