Todo correcto en tu foro redondo,
modo cómodo, tono pomposo,
lodo dorado cubriendo el fondo,
rostro ortodoxo, discurso viscoso.
Logro ficticio, diploma en el lomo,
hongo orgulloso creciendo en el domo,
monólogo cómodo, código romo,
todo es “yo tomo” pero nada es “cómo”.
Mírame firme, límite íntegro,
crítico vívido, ritmo milímetro,
síntoma lírico, físico híbrido,
mi único título: seguir incómodo.
Miden prestigio con cifra y firma,
mi prisma vibra sin pedir vitrina,
si tu doctrina elimina la incógnita
tu línea termina donde inicia la mía.
Nada te salva de nada que pasa,
la trampa te abraza, te aplasta y te halaga,
hablas de tablas y escalas sagradas
pero jamás calibras tu mapa.
Clavas palabras como si bastaran,
mandas el dato sin cuestionar nada,
marca tu placa, tu jaula dorada,
pero la grieta no pide tu acta.
Certificaron tu zona de confort,
yo dinamité mi soporte interior,
si el error es motor prefiero el error
a un honor decorado de falso rigor.
Doctor en memoria, licenciado en eco,
repites lo impreso sin romper el plexo,
mi verso es exceso de pensamiento expuesto
que tensa tu gesto y quiebra tu texto.
No es saber — es cerrar el canal,
es blindar el cristal y llamarlo real,
es firmar tu final intelectual
y vender la clausura como catedral.
No es verdad — es sedar la señal,
es negar el temblor estructural,
cuando el marco se vuelve fractal
tu certeza se vuelve ritual.
Crees entender pero temes perder
el poder de creer que ya sabes leer
lo que debes saber para pertenecer
al nivel de papel que te dieron ayer.
Te vence el presente, prefieres precedente,
docente obediente, expediente vigente,
pero el siguiente quiebre evidente
te deja sin mente independiente.
Si el suelo es acuerdo perceptual
y el cielo variable contextual,
¿qué tan total es tu tesis formal
si ignora el error estructural?
El marco que adoras es marco parcial,
local, funcional, pero nunca total,
mi duda es brutal porque es horizontal:
atraviesa tu muro doctoral
No es que te odie, me hastía el letargo,
el cargo del “ya sé” es barato y amargo,
te embargo el argumento si niegas el cambio,
tu rango es un mango colgando del árbol.
Firmaste tu mente, cerraste la puerta,
alerta desierta, respuesta muerta,
mi guerra no es tuya, mi oferta es incierta:
seguir despierto aunque nada concuerda.
Yo no predico, no aplico consuelo,
modelo mi duelo en silencio y desvelo,
si el suelo se quiebra me quedo en el suelo
pero pienso incluso en el suelo.
Tú guarda tu marco, tu altar y tu estado,
tu estrado elevado, tu “ya he terminado”,
cuando el tablero cambie de lado
no será mi duda la que quede en blanco.