(Verso 1)
Aquí ando, en la troca con el vidrio bien empañado,
La música retumbando, no calla lo que me ha quebrado.
Miro mis manos, pienso en la cunita que sigue vacía,
Mi plebita, mi princesa, tú eras mi profecía, lo creo.
No te vi llegar, pero te llevo aquí en la sangre,
Tu recuerdo es un fuego, un dolor que nunca se me apague.
Sabes que tu papi trae el dolor en la mirada,
Porque tu ausencia, mi reina, fue una jugada pesada.
(Coro - Voz con más autotune, cargada de lamento)
Hoy que se repite el día, se me destroza el corazón,
Y no hay dólar ni poder que calme esta sin razón, no hay tal.
Pero mi Padre Dios te hizo un ángel antes de nacer,
Te eligió pa' cuidarnos, es mi forma de creer.
Siempre serás mi hermosa ilusión, la más sincera,
La flor que se quedó en el cielo, mi guerrera.
Tu mami y tu papi te mandan un abrazo hasta allá,
Con el alma bien tumbada, a la sombra del compás.
(Verso 2)
Guardo el nombre que elegimos, la ropita que compramos,
Son pruebas de un amor que nunca concretamos, ni modo.
En mis sueños te cargo, te doy un beso de buenas noches,
Y al despertar la realidad me da puros reproches.
Ando con mis plebes, de etiqueta, en lo fino,
Pero el vacío es un trago amargo que me tomo de camino.
No te conocí, pero te amo con la vida entera,
Y juro que esta fecha, mija, no me saca de la pera.
(Puente - Requinto muy sentido, con reverb y un rasgueo dramático.)
Le doy gracias a Dios por haberte soñado,
Fuiste un milagro corto que en el cielo se ha quedado, entiende.
Mi niña, mi estrella que no aterrizó...
Nos das la fuerza pa' seguir, pa' vivir con honor.
(Outro - El Nata, con voz desgarrada y autotune)
Te amo, princesa... Ya no duele tanto...
Un abrazo tumbado hasta el cielo... Ya te cargo, mija.