(Verso 1)
Bajo el sol quemando, sin rumbo, sin dueño,
mi sombra es mi abrigo y la calle mi sueño.
Cada paso es guerra, cada esquina, un reto,
pero sigo firme, aunque el hambre apriete el pecho.
Miradas que juzgan, piedras que golpean,
pero nunca entienden lo que mis patas pasean.
Busco un poquito de amor en un gesto,
aunque solo reciba silencio y desprecio.
(Estribillo)
Pero aún lucho por mí, aunque duela vivir,
aunque el frío me abrace y me haga sufrir.
No tengo collar, pero tengo valor,
y en cada herida cargo el peso del honor.
¡Aún lucho por mí! No me voy a rendir,
cada ladrido es mi forma de resistir.
Porque en esta vida que otros tiran al viento,
yo soy calle... pero también soy sentimiento.
(Verso 2)
Vi amigos caer, sin que nadie los mire,
el asfalto no llora, aunque todo lo inspire.
Y si un niño se acerca con pan en su mano,
mi alma se enciende… ¡ese gesto es humano!
Sueño con un rincón, con caricias sinceras,
con dormir sin miedo a que el día me hiera.
Pero mientras llega esa nueva ocasión,
camino con garra, ladrando mi canción.
(Estribillo)
Sí, aún lucho por mí, aunque duela vivir,
aunque el frío me abrace y me haga sufrir.
No tengo collar, pero tengo valor,
y en cada herida cargo el peso del honor.
¡Aún lucho por mí! No me voy a rendir,
cada ladrido es mi forma de resistir.
Porque en esta vida que otros tiran al viento,
yo soy calle... pero también soy sentimiento.
(Puente)
Y si alguna vez me ves en la acera,
mírame con alma, no con la espera.
No soy basura, ni un estorbo, ni error…
soy un ser que respira, y que busca amor.
(Outro)
Porque aunque el mundo me olvide, y no me dé paz,
mi espíritu ruge, no se apaga jamás.
Y si me adoptas, no sólo me salvas a mí…
también tu corazón va a aprender a latir.