Verso 1
Dicen que era bien tremendo, criado entre puro desorden,
en calles donde la vida te enseña a no ser cobarde.
Su nombre sonaba fuerte, allá por rumbos del norte,
pero un día miró la muerte… y entendió que ya era el corte.
Verso 2
Tres noches sin ver la luna, rodeado de pura sombra,
pensó en su madre llorando, en todo lo que ella nombra.
Dijo “ya basta de tiros, ya no quiero andar perdido”,
y entre rezos silenciosos… despertó aquel bandido.
Verso 3
Los plebes que lo seguían se miraron sorprendidos,
ya no hablaba de venganzas ni del fuego encendido.
“Voy a cambiar mi camino”, fue lo único que dijo,
y aunque muchos no creyeron… él siguió derechito.
Verso 4
Hoy trabaja de mecánico, firme y siempre respetuoso,
ya no busca las bronquitas, ni aquel pasado ruidoso.
La calle lo llama a gritos, pero ya no se distrae,
porque sabe que en segundos… la vida siempre se cae.