Veintisiete de diciembre,
la fecha quedó marcada,
la vida no avisa nunca
cuando llega la llamada.
Uno piensa que hay tiempo,
pero esta vez me tocaba.
No me quejo de mi suerte,
ni tampoco de la vida,
solo cargo un peso grande
por dejar a mi familia.
Me fui con pena en el alma,
pero con fe bien prendida.
Pasajes bonitos guardo
de los que un día fueron amigos,
hoy nomás quedan recuerdos
rodando solos conmigo.
Así es el paso del tiempo,
no todos llegan al mismo sitio.
Me aguanto y sigo pa’ delante,
aunque duela la jugada,
a veces en un instante
se te voltean las cartas.
Lo que ayer eran planes,
hoy son rutas cambiadas.
Manuel Medina era mi nombre,
pero Manny me decían,
así me llamó la gente
que de corazón me quería.
Ese nombre va conmigo
donde quiera que camine.
Un abrazo a mis familiares,
a mis amigos de verdad,
y a mi esposa querida
que en el pecho siempre está.
Aunque el cuerpo esté lejos,
aquí la llevo, no se va.