

Prompt / Lyrics
Recordando a una Reina Que arranque firme el acordeón, que se sienta el bajo sexto, este corrido es pa’ una madre que merece todo el respeto. Se llamaba Esperanza, nombre grande y verdadero, porque aun contra la tormenta nunca se rindió primero. Fue alegre toda su vida, aunque el dolor la siguió, con una fe bien plantada que jamás se le cayó. Siempre decía “hay que seguirle”, con el alma bien de pie, y aunque el tiempo fue pesado nunca se quebró su fe. Cuatro hijos fueron su orgullo, su bandera y su razón, uno se fue antes del tiempo y le partió el corazón. Otro preso y ella rezando por verlo libre al final, se fue de este mundo injusto sin ese sueño lograr. Fue la reina de la casa, la cabeza del hogar, la que sostuvo a la familia sin dejarla desbordar. Hoy su casa está en silencio, ya no es lo mismo el lugar, falta su voz y su consejo que nos sabía orientar. Quería mucho a sus hermanos, los llevaba en el corazón, por ellos daba la vida sin pedir explicación. Nunca negó una ayuda, no conocía excepción, al que llegaba con pena le ofrecía bendición. Familiares y amigos la recuerdan con honor, porque dejó en esta tierra más respeto que dolor. Hoy le canto este corrido con orgullo y con razón: Doña Esperanza sigue viva dentro de nuestro corazón. Y aunque el tiempo siga andando y la vida quiera avanzar, su palabra sigue firme como ley dentro del hogar. Porque reinas como Esperanza no se entierran, no se van, se quedan mandando en silencio desde el cielo y el corazón, pa’ siempre jamás.
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norteño, male
3:24
No
1/18/2026