[Intro]
Dos voces en la misma habitación,
una pide calma, la otra exige acción.
No hay monstruo afuera, no hay enemigo en la esquina,
la guerra trae mi nombre y respira en mi nuca.
[Verso 1 — El Sereno]
Baja la guardia, respira, cuenta cuatro,
no todo pensamiento merece un disparo.
La rabia llega fuerte, pero no da órdenes,
puedes mirar el fuego sin volverte ceniza.
He visto tus heridas, conozco tu cansancio,
no eres una amenaza por sentir demasiado.
Pedir ayuda no te quita la armadura,
es abrir una puerta cuando aprieta la clausura.
[Verso 1 — El Desesperado]
¡Cállate! Tu calma suena a mentira,
cuando el pecho se me cierra y la sangre se acelera.
Tengo mil alarmas golpeando la cabeza,
si me quedo quieto, la tormenta me atraviesa.
No quiero consejos, quiero romper el vidrio,
quiero que alguien entienda este ruido maldito.
Sonrío en la calle, me derrumbo en la cocina,
mi enemigo usa mi voz y conoce mis salidas.
[Pre-Coro — Ambos]
Una mano tiembla, otra intenta sostener,
si nos damos la espalda vamos a desaparecer.
No somos dos soldados condenados a vencer,
somos una mente herida aprendiendo a responder.
[Coro — Ambos]
Peleamos dentro, pero seguimos aquí,
una voz dice “resiste”, otra grita “huye de mí”.
Salud mental no es silencio ni fingir,
es nombrar lo que duele para poderlo dividir.
Peleamos dentro, sin negar la cicatriz,
si la noche sube el volumen, no decide por mí.
Dos personalidades buscando sobrevivir,
no tengo que estar solo para volver a existir.
[Verso 2 — El Desesperado]
Voy doble tempo, pensamientos en carrera,
cada puerta que cierro se convierte en frontera.
Me persigue el mañana, me acusa el ayer,
quiero apagar el cerebro, no volverlo a encender.
La vergüenza me muerde, la culpa me encadena,
me convence de que hablar solo empeora la escena.
Pero debajo del grito, debajo del metal,
hay un niño preguntando si lo van a abandonar.
[Verso 2 — El Sereno]
Te escucho, no te juzgo, quédate conmigo,
no voy a prometer que será fácil el camino.
Hagamos una lista: dormir, comer, llamar,
un profesional que nos ayude a ordenar.
Si la mente amenaza con llevarte al abismo,
aleja lo que haga daño, busca apoyo inmediato.
Tu dolor es urgente, tu vida tiene valor,
no necesitas demostrar fortaleza con dolor.
[Puente — Enfrentamiento]
[Desesperado]
¿Y si recaigo?
[Sereno]
Volvemos a empezar.
[Desesperado]
¿Y si me hundo?
[Sereno]
Te voy a acompañar.
[Desesperado]
¿Y si no puedo?
[Sereno]
Pide una mano más.
[Ambos]
La mente no es una cárcel si aprendemos a hablar.
[Verso 3 — Ambos, doble tempo]
No somos la etiqueta, no somos el diagnóstico,
no somos cada impulso ni el recuerdo más tóxico.
Somos pasos pequeños, una red, una señal,
un límite a tiempo, una consulta profesional.
Cuando el pánico golpea, pies firmes en el suelo,
nombra cinco cosas, rompe el hechizo del miedo.
No romantizo el caos, no glorifico el dolor,
la batalla se transforma cuando encuentra comprensión.
[Coro — Ambos]
Peleamos dentro, pero seguimos aquí,
una voz dice “resiste”, otra grita “huye de mí”.
Salud mental no es silencio ni fingir,
es nombrar lo que duele para poderlo dividir.
Peleamos dentro, sin negar la cicatriz,
si la noche sube el volumen, no decide por mí.
Dos personalidades buscando sobrevivir,
no tengo que estar solo para volver a existir.
[Outro — El Sereno]
No eres tus pensamientos.
[Outro — El Desesperado]
No soy solo mi violencia.
[Outro — Ambos]
Somos una mente aprendiendo a pedir presencia.