Hoy es el gran día, soy Abraham con los guantes bien puestos,
representando a México con respeto y con esfuerzo,
no es solo subir al ring, es cargar todo el proceso,
madrugadas entrenando mientras otros pierden el tiempo.
Campana que suena y la mente se me ordena,
no hay miedo en la mirada, solo calma que se entrena,
cada paso que doy está medido en la escena,
el boxeo no perdona, aquí la verdad se quema.
Soy disciplina pura, sudor cayendo al suelo,
respiración controlada, enfoque firme en el centro,
no vengo a improvisar ni a buscar un momento,
vengo con años de golpes que me hicieron más completo.
Abraham en la esquina, escuchando indicaciones,
no presumo poder, presumo mis decisiones,
sé cuándo atacar, sé leer intenciones,
el ring es ajedrez con puños y corazones.
México en el pecho, bandera que no tiembla,
cuando camino hacia el centro todo el ruido se silencia,
no es arrogancia, es presencia,
me gané cada mirada con constancia y resistencia.
El boxeo me enseñó a caer y levantarme,
a no bajar los brazos aunque quiera cansarme,
a seguir golpe a golpe sin desesperarme,
porque el que controla la mente aprende a dominarse.
No hablo de cinturones, hablo de convicción,
de aguantar doce rounds con la misma ambición,
de escuchar a la grada pero seguir la razón,
porque el combate se gana primero en el corazón.
Soy Abraham, no me quiebro cuando aprieta la pelea,
si sangra el orgullo, más fuerte se golpea,
cada round es una prueba que el carácter revela,
aquí no gana el que habla, gana el que se queda.
Y Nando, se nota el envidioso cuando observa,
desde afuera critica porque subir no se atreve,
el ring no es para todos, aquí la verdad se muestra,
y al primer golpe real la careta se quiebra.
Envidioso de Nando, mirando desde abajo,
mientras yo me preparo y respeto el trabajo,
el boxeo no es un show ni un simple relajo,
es cargar tu destino en cada paso que das.
Yo no peleo por fama, peleo por lo que soy,
por cada día difícil que no salió el sol,
por las veces que dudaron y aquí sigo hoy,
con los guantes bien firmes y la mirada en Dios.
Round tras round mantengo el ritmo constante,
no me acelero de más, soy frío y elegante,
golpeo con inteligencia, camino hacia adelante,
porque la victoria llega al que sabe esperar.
El público se levanta cuando escucha mi nombre,
no porque grite, sino porque sabe quién responde,
Abraham en el ring, México me acompaña,
cada paso que doy deja huella en la lona.
No hay atajos aquí, solo ruta difícil,
kilómetros de sombra para un segundo visible,
si me ves tranquilo es porque ya pasé lo imposible,
el boxeo me formó, me hizo indestructible.
Así que entiende bien, esto no es provocación,
es respeto al deporte y a mi preparación,
el envidioso de Nando seguirá en opinión,
yo sigo sumando rounds, técnica y corazón.
Campana final suena y sigo de pie,
no importa el resultado, yo cumplí con mi ley,
Abraham representando como debe ser,
boxeo mexicano, orgullo y fe.