Pongan mucha atención, gente, a lo que hoy voy a cantar,
De una joven de valor que ha sabido batallar.
Mayela Rodríguez Navarro, de temple de un buen acero,
Nacida un veintiocho de agosto, del dos mil uno entero.
Hija del 81, don Román, y de la bella Maribel,
Con sangre de gente de acción, y un futuro a flor de piel.
Mas el destino es un golpe, que no tiene compasión,
El tres de febrero del '22, le rompió el corazón.
Perdió a sus padres y a su hermano, en un día de luto cruel,
De tenerlo todo al instante, se quedó sin un cuartel.
Pero Mayela es valiente, no es mujer de doblegar,
Con el dolor en el alma, se dispuso a trabajar.
La tristeza se hizo fuerza, el llanto lo convirtió en plan,
Agarró un celular en mano, el billete empezó a sacar.
Poco a poco, con astucia, en el Batallón creció,
Demostrando que el talento, de su sangre se heredó.
Y para andar en la movida, se necesita lealtad,
Encontró a su mano derecha, una amiga de verdad.
Llegó "La China", su apoyo, su compañera y motor,
Juntas forjaron un camino, de trabajo y de honor.
En las buenas y las malas, las dos siempre bien plantadas,
Cumpliendo cada encargo, las dos rifando y creciendo armadas.
Mayela es líder de cuna, con una visión certera,
Una dama que en la calle, marca su propia bandera.
La vida da y quita, y el peligro siempre acecha,
Un catorce de enero oscuro, una noticia la estrecha.
A su primo, casi hermano, al que llamaban "El Chepino",
Le tocó el agarrón fuerte, cambiando así su destino.
Otro golpe a la familia, que la hizo desmoronar,
Sintió el peso de la pena y decidió irse a tomar
Un respiro de la perla, se fue a su pueblo en la costa,
Buscando paz en el alma, que la vida le impuesta.
Meses de silencio y calma, el pasado fue enterrando,
Pensando en volver más fuerte, y de nuevo irse rifando.
Y con el carácter firme, Mayela volvió a la acción,
Su nombre tenía ya peso, en toda la región.
Hasta jefes del penal pronto la fueron a buscar,
Para que su presencia, pudiera allí colaborar.
Ella rifó en ese sitio, con trabajo y decisión,
Ganándose el respeto, y una nueva relación.
La gente que está encerrada, sabe que es de fiar su voz,
Mayela sigue ascendiendo, bajo la mira de Dios.
No hay temor que la detenga, ni pena que la resigne,
La Dama de Acero y el Batallón, su historia es la que la define.
Ahí queda el corrido breve, de la joven de valor,
Mayela Rodríguez Navarro, ejemplo de temple y honor.