Esos dedos filosos y descarnados
Han rasgado mi alma
Y tu pateas Y cabalgas sobre mí
Sobre mí inocencia
Mi pobre inocencia!
Sin comprenderme
Sin compadecerte
Esa carcajada áspera y hueca
Se ha ceńido sobre mi cabeza
Sin comprenderme
Sin inquietarse
Como Un manojo de espinas
Me ha coronado y la escupo
La maldigo
La arrojo lejos!
Sonriente y sin fuerzas observo
Los restos cenizos de un ave
Y los besos, tibios besos
Aquellos que un día recorrieron mi cuerpo
No son mas que cicatrices
Que adornan este cuerpo deforme
Y como un hierro candente
Dejaran los surcos de ese
Pasional recorrido.
Y el valiente? El guerrero?
El estúpido que tuvo la osadía
De perder su armadura y su acero
Hoy reposa en el polvo,la humedad
El olvido…