En la oscuridad de la noche,
se pierde un alma sin rumbo.
El alcohol le consume,
sin saber que ha destrozado su vida.
Mujeres ajenas en su cama,
sin pensar en las que tiene en casa.
El amor se va, silencioso,
y solo queda el vacío en su ser.
Ya no hay risas ni abrazos,
solo el frío abrazo del demonio.
Se ve solo frente al espejo,
con el peso de sus decisiones.
El camino se oscurece,
con la sombra de sus actos.
Tras la partida de quienes le amaban,
sabe que solo queda él y el diablo.
Susurros de arrepentimiento,
perdidos en la eternidad.
Pero ya es tarde,
su vida se ha marchitado en la oscuridad.