[Verso 1]
Vive en un reino de una sola habitación,
sobre una lavandería iluminada por neón.
Perfume barato y cortinas con olor a humo,
viendo cuentos de hadas a través de un teléfono roto.
Cada noche cerca de la medianoche,
la luz azul ilumina su rostro.
Desliza el dedo entre castillos de filtros,
buscando a alguien que la haga sentir segura.
Dice: “Quizás el amor verdadero no existe
para chicas cubiertas de ceniza.”
Así que pinta sus labios y abre aplicaciones,
como quien lanza oraciones a la oscuridad.
[Pre-Coro]
Y cada extraño parece un ángel
durante unos pocos días,
hasta que las grietas atraviesan la imagen
y la magia se desvanece.
[Coro]
Sigue besando bagres,
intentando convertir uno en príncipe.
Cambiando secretos de medianoche
por un para siempre que no existe.
Cada Romeo de lengua de plata
dice que ella es todo lo que necesita,
hasta que llega una emergencia
y de repente el amor cuesta dinero.
Oh, pauvre Cendrillon...
Habla francés como canta un ángel,
pero sigue besando bagres,
creyendo que uno será su rey.
[Verso 2]
Uno dijo que trabajaba en alta mar,
que no podía hacer videollamadas por la señal.
Otro era un hombre rico de Chicago
con promesas brillando en sus ojos.
Otro la llamó ma chérie,
dijo que su voz podía sanar heridas.
Le envió fotos robadas de un extraño
y sueños robados de su corazón.
Entrega pedazos de sí misma lentamente,
como monedas en un pozo de deseos,
esperando que algún día alguien honesto
la llame y lo diga de verdad.
[Puente]
Quizás en algún lugar exista un hombre real
que tome sus manos cubiertas de ceniza,
sin necesitar magia,
sin necesitar oro,
sin cobrar por la soledad.
Pero esta noche otro perfil brilla en la pantalla,
y está demasiado cansada para renunciar a la esperanza.
[Coro Final]
Sigue besando bagres,
viendo desaparecer a los príncipes.
Cada “amor para siempre” se desvanece
cuando sus bolsillos quedan vacíos.
Y aún susurra: “quizás este sí...”
cada vez que su teléfono se ilumina,
como Cenicienta a medianoche,
todavía creyendo en el amor.
Oh, pauvre Cendrillon...
La chica más triste que nunca verás,
hablando francés como un ángel
a fantasmas detrás de una pantalla.
Sí, sigue besando bagres,
intentando amar para atravesar el dolor,
pero todos los príncipes vuelven a ser extraños
al llegar la mañana.