(Intro)
¡Eh, eh!
¡Súbanle al volumen!
Hoy no se llora… hoy se baila.
Porque cumple años la mera mera de la familia.
(Verso 1)
Hoy amaneció brillando más el sol,
porque cumple años quien nos dio su amor.
La que nunca se cansa de echar porras,
la que convierte los problemas en historias.
Entre risas crecimos a tu lado,
con mil recuerdos que jamás se han borrado.
Las vueltas por Disney, las fotos sin parar,
y tú diciendo: “¡Una más, no se vayan a rajar!”
Y aunque a veces hacíamos puro relajo,
siempre llegaba tu consejo bien claro:
“Si vas aprender, aprenda algo bueno, no lo malo.”
Esa frase se quedó grabada en todos.
(Coro)
Que suene la música, que empiece el vacilón,
hoy celebramos con todo el corazón.
Que Dios te regale mil años de alegría,
¡feliz cumpleaños, mamá querida!
Levanten las manos, vengan a bailar,
porque una reina hoy vamos a festejar.
Con abrazos, risas y mucho amor,
eres la campeona de nuestro corazón.
(Verso 2)
Cómo nos hacías reír con tu inglés inventado,
bien segura aunque todo saliera volteado.
“¡Jelou, mai frend!” nos hacía carcajear,
“¡No problem, güey!” para rematar.
“¡Ai em veri japi!” con toda la emoción,
y nosotros muertos de risa en el sillón.
Nos echábamos carrilla todo el día,
pero siempre con respeto y alegría.
Porque en esta casa aprendimos algo especial:
reír juntos es el mejor regalo que hay.
Y cuando la vida se puso pesada,
nunca te vimos rendirte por nada.
Siempre firme, siempre de pie,
enseñándonos a creer.
(Puente)
Por cada abrazo… gracias.
Por cada regaño… gracias.
Por cada sacrificio que hiciste en silencio… gracias.
Hoy queremos devolverte, aunque sea un poquito,
de todo el amor que nos regalaste.
(Coro Final)
Que suene la música, que empiece el vacilón,
hoy celebramos con todo el corazón.
Que nunca te falte salud ni felicidad,
porque te la mereces de verdad.
Brindemos por la reina del hogar,
la que nunca dejó de luchar.
Mamá, este canto nace del corazón,
porque eres nuestra más grande bendición.
(Outro)
Hoy soplas una vela más…
pero para nosotros siempre serás la misma mujer fuerte, alegre y luchona.
Gracias por enseñarnos a vivir, a reír… y hasta a hablar ese inglés bien “especial” que solo tú podías inventar.
¡Feliz cumpleaños, jefita!
¡Te amamos con todo el corazón!