[Intro]
Yeah…
No siempre entendí el camino,
pero nunca estuve solo.
Isaías sesenta, veintidós…
pa’ los que siguen creyendo aunque no miren todavía.
[Verso 1]
He pasado noches hablando con Dios,
con los ojos cansados, preguntando por qué.
Le enseñé mis heridas, lo que nadie miró,
y le dije: “Si me escuchas, dime qué voy a hacer”.
Traía poco en las manos,
pero esperanza en el pecho,
me sentía bien pequeño
frente a todo lo que había hecho.
Y aprendí que no es mi tiempo,
ni se mueve por presión,
Dios conoce lo que viene
aunque yo vea confusión.
[Coro]
“El pequeño llegará a ser mil”,
eso dice Su palabra.
“Y el menor, una nación”,
aunque hoy mi fe se acaba.
“Yo, Jehová, a su tiempo
haré que esto suceda.”
Por eso sigo caminando
aunque la noche esté completa.
No fue suerte, no fue el mundo,
no fue fuerza la que me dio.
Cuando yo ya no podía,
fue Su mano la que me levantó.
[Verso 2]
Me tocó soltar personas,
me tocó perder caminos,
me tocó llorar en silencio
pa’ no preocupar a los míos.
Y qué difícil es confiar
cuando no miras respuesta,
pero Dios no llega tarde,
Dios trabaja mientras espera.
Como David en el desierto,
como José en el proceso,
como Job entre las ruinas
sin soltarle el corazón a eso.
No presumo de ser santo,
yo también he tropezado,
pero cada vez que caigo
Su misericordia me ha encontrado.
[Coro]
“El pequeño llegará a ser mil”,
ya no me suena imposible.
Si lo habló el Dios eterno,
sé que un día será visible.
“Yo, Jehová, a su tiempo
haré que esto suceda.”
No necesito ver mañana
para saber que Él me lleva.
[Outro]
Y si hoy me ves tranquilo,
no significa que no dolió.
Significa que en el valle
aprendí quién me sostuvo.
Yo no sé cuándo,
yo no sé cómo,
pero sé quién lo prometió.
Y si Dios dijo “a su tiempo”…
pues a Su tiempo será.