[Intro]
Puro corrido…
pero este viene del alma.
No le canto a la suerte,
le canto al que abre los cielos.
Al que me sostuvo cuando nadie pudo.
¡Mi Señor!
[Verso 1]
Yo vengo de abajo, pero miro hacia arriba,
porque de allá viene lo que me da vida.
Traigo cicatrices que cuentan historias,
pero también traigo a Dios en la memoria.
Señor, Tú eres el que hace milagros,
mi roca firme, mi escudo y respaldo.
Todos los días me aferro a Ti,
si Tú vas conmigo, ¿qué puede venir?
Pasé por el valle, la noche fue fría,
pero tu presencia jamás se alejaba.
Aunque mis enemigos levantaran la mirada,
Tú preparaste mi mesa y mi copa rebosaba.
[Coro – fuerte]
¡Y del cielo me cayó la bendición!
Me cayó tu gracia directo al corazón.
Tu sanación cae como lluvia,
tu poder cae como tormenta.
Tus promesas son mi escudo, Señor,
tu palabra me mantiene de pie.
Aunque ruja fuerte la tormenta,
yo sé muy bien en quién deposité mi fe.
[Verso 2]
Tú eres mi pastor, nada me hace falta,
me llevas tranquilo donde el agua descansa.
Si el mundo se acaba y la tierra se estremece,
mi Dios sigue firme, mi esperanza permanece.
Como árbol plantado junto a las aguas,
aunque llegue sequía, mi raíz no se acaba.
Porque no vivo solamente de lo que veo,
vivo de las promesas que me diste desde el cielo.
Bajo tus alas encontré mi refugio,
cuando tuve miedo, Tú fuiste mi escudo.
Mil podrán caer a un lado del camino,
pero si Tú estás conmigo, no camino perdido.
[Coro]
¡Y del cielo me cayó la bendición!
Me cayó tu gracia directo al corazón.
Tu sanación cae como lluvia,
tu poder cae como tormenta.
Que llueva sobre mi casa, Señor,
que llueva sobre toda mi familia.
Que donde hubo tristeza nazca alegría,
y donde hubo heridas florezca la vida.
[Interludio – requinto]
Y aquí seguimos…
con los pies en la tierra
y los ojos puestos en el cielo.
Porque el que confía en Dios
nunca pelea solo.
[Verso 3 – más tumbado]
No presumo cadenas ni carros lujosos,
presumo al Dios que me sacó del pozo.
Lo que tengo en la vida no me pertenece,
todo viene de arriba, porque Él me sostiene.
Me ungiste con aceite, mi copa rebosa,
tu misericordia me sigue donde quiera que corra.
Si camino en fuego, Tú vas delante,
si paso por aguas, Tú sigues constante.
Levanto mis ojos buscando las montañas,
mi ayuda no viene de manos humanas.
Mi socorro viene del Dios verdadero,
el que hizo los cielos, la tierra y los luceros.
[Puente – emocional]
Y si mañana me toca llorar,
lloraré, pero no voy a soltar tu mano.
Si me toca esperar, voy a esperar,
porque tus tiempos siempre llegan temprano.
Lo que Tú prometiste no se lo lleva el viento,
tu palabra permanece por los siglos de los siglos.
Y mientras tenga aliento aquí en mi pecho,
voy a cantar tu nombre aunque tiemble el mundo entero.
[Coro Final – explosivo]
¡Del cielo me cayó la bendición!
¡Del cielo me llegó la sanación!
Tu gracia cae como tormenta,
tu misericordia nunca se termina.
Tus promesas, tu amor, tu bendición,
son todo para mí, mi buen Señor. Que llueva, que llueva desde arriba!