[Intro]
Mmm…
No sé cómo explicarte lo que siento,
pero cuando te acercas
hasta el silencio me habla.
[Verso 1]
Tocaste mi puerta en la madrugada,
cuando mi alma estaba cansada.
No traías reproches, ni me preguntaste por qué,
solo dijiste: “Ábreme… déjame entrar otra vez”.
Y te abrí despacito, sin saber qué iba a pasar,
pero sentí Tu presencia cuando te vi llegar.
Como fuego tranquilo que comienza a encender,
como un corazón herido que aprende otra vez a creer.
[Pre-Coro]
Y qué bonito se siente
tenerte cerquita de mí,
hablarte cuando nadie escucha,
saber que sigues aquí.
[Coro]
Quédate conmigo a puerta cerrada,
quédate cuando no quede nada.
Siéntate a mi mesa, comparte mi pan,
háblame bajito, no te quiero soltar.
Quiero conocer más de Tu corazón,
amarte con el alma, no solo con canción.
Y si me preguntas qué quiero de Ti,
no quiero Tus manos…
te quiero a Ti.
[Verso 2]
Me conoces completo, no puedo esconderme,
ves mis pensamientos antes de decirte.
Sabes dónde duele, sabes dónde estoy,
y aun mirando todo… me dices “aquí estoy”.
Como el pastor que encuentra a la oveja perdida,
como el novio que espera con la lámpara encendida,
así me has buscado en medio del desierto,
y cuando pensé que estaba solo,
descubrí que estabas cerca.
[Puente]
Haz de mi pecho Tu morada,
haz de mi vida Tu habitación.
Que cuando cierre los ojos,
pueda reconocer Tu voz.
No quiero una fe de domingo,
ni un amor de ocasión.
Quiero caminar contigo
hasta que termine mi canción.
Y cuando lleguen las aguas,
no me sueltes de Tu mano;
si atravieso la noche,
quédate aquí a mi lado.
[Coro]
Quédate conmigo a puerta cerrada,
quédate cuando no quede nada.
Siéntate a mi mesa, comparte mi pan,
háblame bajito, no te quiero soltar.
Quiero conocer más de Tu corazón,
amarte con el alma, no solo con canción.
Y si me preguntas qué quiero de Ti,
no quiero Tus manos…
te quiero a Ti.
[Outro]
Dicen que Tú estás a la puerta llamando…
pues ya no voy a hacerme el que no escuchó.
Entra, Señor.
La casa es Tuya.
La mesa está servida.
Y mi corazón…
también.
Quédate conmigo.