Desde que nací me cuidas sin parar,
con tus brazos fuertes y tu forma de amar.
Piuquita querida, siempre estás ahí,
enseñándome a soñar y a seguir.
Tus palabras me guían cuando quiero aprender,
y tu sonrisa ilumina todo mi querer.
Cada gesto tuyo me llena de calor,
Piuquita del alma, te doy todo mi amor.
Piuquita, mi mamá, mi refugio y hogar,
con tu ternura inmensa me enseñas a volar.
Cuando el mundo es gris, tú lo haces brillar,
porque en tu abrazo todo vuelve a estar bien.
Recuerdo tus abrazos que saben consolar,
y tus manos listas siempre para ayudar.
Tu risa es mi alegría, tu amor mi verdad,
Piuquita del alma, gracias por tu bondad.
Piuquita, mi mamá, mi refugio y hogar,
con tu ternura inmensa me enseñas a volar.
Y si alguna vez caigo al tropezar,
será tu amor el que me haga levantar.