Las luces arden lejos,
pero aquí no alcanzan más.
Las voces me rodean como sombras,
y mi silencio empieza a hablar.
Sonrío como un reflejo roto,
un cristal que no quiere brillar.
Mis pasos se pierden en la bruma,
sin un puerto donde descansar.
Y aunque el ruido llena el aire,
yo me hundo en un mar callado.
Esta noche me convence,
de que soy un faro apagado.
Esta noche me desnuda,
me recuerda lo que he callado.
En la multitud me deshago,
como un eco sin destino.
Esta noche me convence,
de que aún busco mi camino.
Hay canciones que suenan tan lejanas,
como un idioma que olvidé.
Y yo bailo sola en la penumbra,
con recuerdos que no sé tener.
El reloj no espera a nadie,
y mi alma se queda atrás.
Esta noche me convence,
de que soy un faro apagado.
Esta noche me desnuda,
me recuerda lo que he callado.
En la multitud me deshago,
como un eco sin destino.
Esta noche me convence,
de que aún busco mi camino.
Quizás mañana despierte el sol,
quizás despierte también mi voz.
Pero hoy la luna me confiesa
que incluso rota, sigo yo.
Esta noche me convence,
me arrebata y me devuelve.
Esta noche me recuerda
que sigo viva, aunque me pierda.