Llegó con su sombrero y sonrisa de verano,
traía en la mirada un compás latinoamericano.
Pisó la pista y el suelo tembló,
la banda arrancó y todo cambió.
Con cada paso marcaba el calor,
su cuerpo hablaba puro sabor.
Las luces bailaban detrás de él,
y el barrio gritaba: “¡mira quién es!”
Él es el chico del ritmo,
cuando suena la cumbia no hay fin.
Mueve la tierra, levanta la fiesta,
¡qué manera de sentir!
Él es el chico del ritmo,
trae alegría en su corazón.
Si tú lo sigues, pierdes el compás,
¡baila que baila el corazón!
La gente lo sigue sin preguntar,
la noche entera se deja llevar.
Del norte al sur su nombre sonó,
con cada paso, el ritmo creció.
No hay pena que dure cuando suena su son,
la vida se enciende con su corazón.
Cumbia que cura, ritmo que llama,
¡que siga la fiesta hasta la mañana!
Él es el chico del ritmo,
cuando suena la cumbia no hay fin.
Mueve la tierra, levanta la fiesta,
¡qué manera de sentir!
Él es el chico del ritmo,
trae alegría en su corazón.
Si tú lo sigues, pierdes el compás,
¡baila que baila el corazón!
Ritmo, sabor… ¡Cumbia, por favor!