Por el bien de nuestros hijos tenemos que marcharnos de aquí estaba esperando el momento para decirte.
Cuando bajaba de la montaña al pueblo dos hombres me esperaban a la orilla del camino, me amenazaron que tenía que irme de aquí, a mi compadre lo mataron y lo colgaron de un árbol y para no correr con la misma suerte me advirtieron que me tenía que ir de aquí.
Me dieron Veinticuatro horas para empacar y largarme.
No comprendo lo que me dices, háblame claro y despacio ¿cómo vamos a abandonar esta tierra, que en los años trabajados nos ha dado el subsistir? yo de aquí, no me voy, esta tierra la compramos trabajando, dejando nuestra piel curtida bajo el sol, ¡Cómo así, qué nos tenemos que ir.
Aquí me quedo por lo que he trabajado, me hago matar.
Es tu decisión y será tu problema si algo le pasa a nuestros hijos pero yo me voy de aquí, no voy a esperar a que vengan a matarme, la vida es una, y no la voy a perder solamente porque tú te empeñas en quedarte.
Tienes razón, la vida vale más.
Esta tierra no es de nadie. El hombre se ha empeñado en tomar lo que no le pertenece, pero el justo juez, que todo lo ve hará justicia por los culpables.
Nos vamos tristes de aquí, pero el señor es mi pastor y nada nos faltará.
Se fueron caminando y recorriendo muchos sitios y así hallar un lugar y empezar como emigrantes.
En la pradera valle, encontraron un lugar, ahí empezaron una vida nueva, con sus hijos qué salieron adelante.
[Estribillo]
Como judío errante, vagando por doquier, buscando un amanecer y así poder comer de nuestra vida errante.