El motor ruge como un rugido de dolor,
La muerte en el asiento trasero, mi único amor.
Carretera abierta, no hay vuelta atrás,
El asfalto negro, mi destino final.
La muerte y las motos, un pacto sellado,
Un último viaje, un sueño olvidado.
A toda velocidad, sin miedo a caer,
En los brazos de la muerte, quiero perecer.
El viento en la cara, la libertad en mi ser,
Pero la muerte me persigue, no me deja correr.
Sus frías manos en mi hombro, me susurra al oído,
"Tu tiempo ha llegado, tu último latido".
La muerte y las motos, un pacto sellado,
Un último viaje, un sueño olvidado.
A toda velocidad, sin miedo a caer,
En los brazos de la muerte, quiero perecer.
Luces rojas en el espejo, sirenas que lloran,
Un final inevitable, las almas se demoran.
Un adiós silencioso, una lágrima en el camino,
Mi moto es mi ataúd, mi destino.
La muerte y las motos, un pacto sellado,
Un último viaje, un sueño olvidado.
A toda velocidad, sin miedo a caer,
En los brazos de la muerte, quiero perecer.
En el silencio de la noche, el motor se apaga,
Un último suspiro, la vida que se estanca.
La muerte me abraza, me lleva al más allá,
En la carretera sin fin, por siempre me quedaré