Verso 1
Toqué el suelo con la cara llena de miedo,
sin voz, sin manos, sin fe en el espejo.
Me falló la gente, me fallé primero,
el dolor fue escuela y el odio mi templo.
Cuando todo ardía y nadie veía,
cuando ser humano ya me dolía,
me quedé solo con mis pensamientos,
y entendí que caer también es entrenamiento.
Pre-Coro
No pedí piedad, pedí resistencia,
no quería amor, quería conciencia.
Si el mundo muerde, yo muerdo más fuerte,
de mis ruinas aprendí a hacerme invencible.
Coro
Creé un monstruo dentro para no ser dañado,
lo forjé en silencio, con el pecho cerrado.
Cuando no tenía nada, ni rumbo ni voz,
Dios me dio la fuerza que no tenía yo.
No me rendí, aunque todo dolía,
me levanté cuando nadie creía.
Si hoy soy frío, es porque sobreviví,
este monstruo nació para protegerme a mí.
Verso 2
Aprendí a cargar lo que antes me rompía,
a usar el coraje como disciplina.
No fue magia, fue sangre y constancia,
fue rezar sin palabras en la distancia.
Vi traición donde juraron lealtad,
vi sonrisas caer cuando dejé de rogar.
Y en la noche más larga que me tocó vivir,
Dios susurró: “Aún no es el fin”.
Pre-Coro
No me hizo suave, me hizo firme,
no me quitó la herida, me enseñó a resistirla.
Si hoy camino solo, no es castigo,
es que el lobo aprende primero a ser testigo.
Coro
Creé un monstruo dentro para no ser dañado,
lo forjé en silencio, con el alma blindada.
Cuando no tenía nada, ni fe en mi voz,
Dios fue el fuego cuando todo se apagó.
No me rendí, aunque quise caer,
me levanté sin aplausos, sin saber.
Si hoy no sangro por lo que perdí,
es porque este monstruo aprendió a vivir.
Puente
No soy malo, soy consecuencia,
soy la prueba viva de la resistencia.
No nací así, me tuve que hacer,
con rodillas en el suelo y ganas de creer.
Creí cuando no quedaba nada,
cuando la fe era lo único que no fallaba.
Si sigo aquí, no es casualidad,
es Dios empujándome a no mirar atrás.
Creé un monstruo dentro para seguir de pie,
no para destruir, sino para no ceder.
Cuando todo faltó y me quedé sin voz,
Dios me dio la fuerza… y el resto lo hice yo.
No me rindo, no vuelvo a caer,
de la oscuridad aprendí a renacer.
Este monstruo soy yo, y no me voy a romper,
porque caí con fe… y me levanté con Él.