En el telar del tiempo, hilos de oro,
Nora y Yiyo, cincuenta años, un tesoro.
Desde aquel "sí, quiero", promesa sentida,
Han tejido una vida, hermosa y cumplida.
Quizás no fue un camino sin espinas,
Hubo noches oscuras, mañanas aún más finas.
Mas con paciencia y amor, la mano tendida,
Superaron tormentas, ¡qué gran partida!
Recuerdos que brotan, cual flores en primavera,
De risas compartidas, de dicha sincera.
Los años volaron, con prisa fugaz,
Pero el lazo que los une, es de paz.
En cada mirada, un universo se esconde,
La complicidad de años, que nunca se esconde.
En cada gesto, un cariño profundo,
El amor que construyeron, el más bello del mundo.
Hijos, nietos, un hogar, un legado,
Frutos de un amor que ha sido sembrado.
Son el faro que guía, ejemplo de verdad,
De una historia que perdura, ¡por la eternidad!
Hoy celebramos su amor, este brillo dorado,
Que inspira y conmueve, un canto sagrado.
Que Nora y Yiyo sigan, tomados de la mano,
Brindando por cien años, un amor soberano.