(Verso 1)
Llegaste sin aviso, cuando el mundo me pesaba,
Cuando todo se nublaba y el alma se me quebraba.
Pero bastó tu llantito, pa’ darme nueva esperanza,
Mi niña, tú me salvaste, con tu pura y dulce alma.
(Verso 2)
Dicen que te pareces a mí, y eso me llena el pecho,
Pero esos ojitos tuyos, mija, son de otro universo.
Son de tu mami, brillosos, me tienen de rodillas,
Yo que nunca me doblaba, tú me ganas con tus risas.
(Coro)
Eres mi reina, mi motor, mi bendición, mi poesía,
Por ti cruzo cualquier guerra, sin temor, ni cobardía.
Que digan lo que quieran, que critiquen si se atreven,
Pero a ti nadie te toca, mientras yo siga en la tierra.
(Verso 3)
Donde vas, todos te miran, y yo nomás agradezco,
Porque Dios me dio el regalo que más quiero y más merezco.
Tu voz me calma la sangre, tu abrazo me reinicia,
Y si la vida se pone dura, por ti doy hasta la mía.
(Coro)
Eres mi reina, mi motor, mi bendición, mi poesía,
Por ti cruzo cualquier guerra, sin temor, ni cobardía.
Que digan lo que quieran, que critiquen si se atreven,
Pero a ti nadie te toca, mientras yo siga en la tierra.
(Outro)
Y si un día te preguntan qué es lo que vales pa’ tu apa,
Diles que eres su tesoro, su bandera y su verdad.
Que en los momentos más duros, tú fuiste su salvación,
Y que por esos ojitos… late fuerte su corazón.