¿Qué preguntais Moncada?
¿Que a quien tal ruido precede?
¿No sabeis lo que sucede?
Estos ruidos anuncian al rey!
Don Alfonso hace un momento
salió de la ciudadela,
y con doña Berengela
va a llegar al campamento.
Viene a ver a su privado,
y no es extraño el honor,
que muerto el Cid Campeador
no hay otro más esforzado;
pues con su arresto y su hueste
es sabido que el de Toro
supo contener al moro
al Este, al Sur y al Oeste.
El fuerte de Olivo fue
su principal objetivo,
y sabéis, Moncada, que
don Pero tomó el Olivo.
En la villa de Alcoló
bien demostró sus redaños;
y después, al tomar Baños,
su mayor triunfo alcanzó.
Ayer juró ante la tropa
y ante toda la nobleza
que hasta no entrar en Baeza
no ha de mudarse de ropa;
y siendo ayer once, infiero
que en entrar tendrá interés,
pues él se muda el primero
y el quince de cada mes.
¿No valen estos trabajos
que el propio Rey le visite
y le abrace y felicite
y le colme de agasajos?
Aunque pierde su tiempo el rey,
Señor Marqués de Moncada
Pues la esposa de don Pero
del rey no está ya prendada.
Si no de un bardo errabundo
Que la dejó fascinada
Una mañana en Fuenfria
Al pie de Navacerrada.
De un trovador que no lleva
Ni crespón ni barberada
Ni casco, ni cruz, ni peto
Ni porta en el cinto una espada,
Sino un puñal toledano
De hoja fina y bien templada
Con rubíes que parecen
Robados a la alborada,
Y en su puño, vuestro cuño,
Señor marqués de Moncada.
Y podria describirlo
Pues su faz grabada
Quedó en mis ojos al verlo
Al pie de Navacerrada
Tiene la color oscura
Tiene la su voz velada,
La su cabeza es pequeña
Y algo braquicefalada.
Tiene rubio el cabello
Tiene la barba afeitada
Breve el naso, noble el belfo
Y la frente despejada.
Y una mirada tan dulce
Tan triste y tan apenada
Que hay que preguntarle al vella
¿Qué tienes en la mirada?
Va de mesnada en mesnada
En la union de tres judias
Y dos moras de granada
Que bailan mientras que él
Recita alguna balada.
Y dicen que una de las moras
La que Azofaifa es llamada
Sabe de augurios y hechizos
Y fabrica una pomada
Que al verla se os antoja
Vaselina borricada
Pero es pomada milagrosa
Pues con una pincelada
Torna al viejo en adulto
Y la nieve en llamarada.
Es mejor que nos vayamos
Señor Marqués de Moncada
Pues ya se columbra el tropel
Llegando por la cañada.