(1)
Cae la noche sobre mi alma,
el silencio grita tu nombre,
el viento trae tus palabras,
que se rompen entre los robles.
(2)
El reloj ya no tiene prisa,
sus agujas duermen cansadas,
como yo, que espero en vano
tu regreso entre las miradas.
(3)
El cielo llora conmigo,
su llanto moja mi piel,
porque sabe que en mi pecho
ya no late más la fe.
(4)
Tu voz era mi refugio,
mi razón para creer,
pero el eco de tu ausencia
es todo lo que puedo tener.
(5)
Camino sin rumbo cierto,
por calles sin dirección,
buscando en cada esquina
un pedazo de tu amor.
(6)
Tus cartas duermen guardadas,
entre sombras y papel,
y aunque queme mi memoria,
no me atrevo a leer.
(7)
El perfume que dejaste
aún flota por mi habitación,
mezclado con mis lamentos
y el polvo de la ilusión.
(8)
Prometimos no olvidarnos,
prometimos regresar,
pero el tiempo no perdona
y nos borra sin piedad.
(9)
Mi guitarra suena triste,
sus cuerdas lloran por ti,
cada nota es una herida
que no deja de latir.
(10)
El amanecer me encuentra
con la mirada vacía,
esperando una caricia
que ya no será mía.
(11)
Las estrellas ya no brillan,
ni el mar me quiere hablar,
todo el mundo se derrumba
si no estás para mirar.
(12)
En mis sueños te encuentro,
pero al despertar te vas,
dejando en mis labios fríos
la promesa de un quizás.
(13)
No hay consuelo en mis palabras,
ni esperanza en mi canción,
solo un eco que repite
lo que fue nuestro amor.
(14)
Tus pasos ya no resuenan,
tu sombra no vuelve más,
y mi alma se marchita
sin poderte olvidar.
(15)
He llorado mil otoños,
he perdido la razón,
intentando en cada lágrima
rescatar tu corazón.
(16)
Mis manos buscan tu rostro,
pero el aire se burló,
solo abraza mi tristeza,
solo besa mi dolor.
(17)
Quizás en otra vida,
quizás en otro lugar,
nuestros destinos cansados
vuelvan a cruzar.
(18)
Mientras tanto me deshago,
en versos de soledad,
donde tu nombre es mi herida
y mi cura es recordar.
(19)
No hay final para este cuento,
ni un perdón que pueda hallar,
solo el eco del silencio
que no deja de cantar.
(20)
Y si algún día me buscas,
en la lluvia o en el mar,
sabrás que sigo esperando
sin poderte olvidar.