Priscila, hoy la vida te espera,
con su farol de esquina encendido,
la pista lista, la orquesta entera,
y un tango nuevo recién nacido.
Bailaste años de sueños y estudio,
con paso firme, noble y sincero,
dejando huellas de esfuerzo tuyo,
en cada aula, en cada sendero.
Cuántas veces la noche te encontró soñadora
frente a un libro que no quería aflojar;
y vos, firme y serena, creciste luchadora,
haciendo del cansancio, una forma de avanzar.
Cuando tus pasos brillen al compás de este momento,
y el aula quede lejos como un sueño que pasó,
la vida será un tango bailado con sentimiento,
con cada nuevo giro que tu valor marcó.
Que la vida venga con truco y envido,
que tire amagues, que marque el compás,
total vos ya aprendiste a resolverlo
con un firulete de aquellos, nomás.
Y si un día el recuerdo te toca, suave y tierno,
vos seguí para adelante con la misma fuerza que te trajo
hasta acá; ¡que hoy un cielo de futuro abierto y eterno
y el tango de tu historia recién empieza a sonar!