Aún recuerdo aquella tarde…
que te conocí…
tú con tus amigos,
y yo… solo un desconocido.
Jugando al voleibol,
sin saber qué decir,
te caí un poco mal…
dicen que porque yo jugaba bien.
(pausa corta)
Con el paso del tiempo
todo empezó a cambiar,
de simples amigos
algo más empezó a brotar.
Y sin darme cuenta…
ya me gustabas,
y poco a poquito
me enamoré de ti.
Nunca olvido aquella pasada
allá cerca de Tuxpan,
tú comprando frutas,
yo de rumba nada más.
Y ese día en silencio
mi corazón habló:
“ella me gusta para mí”,
y desde ahí…
ya no me fui.
Era el dos mil diez,
sin promesas ni razón,
solo dos caminos
uniéndose en una canción.
Hoy quince años han pasado,
míranos amor,
eres mi esposa amada,
mi orgullo, mi bendición.
La madre de mis hijos,
mi hogar, mi paz, mi fe,
si volviera el tiempo atrás
te elegiría otra vez.
Esta no es solo una carta,
es mi vida hecha canción,
gracias por quedarte,
por creer en este amor.
Te amo…
hoy, mañana
y siempre.