(Verso 1 - El ambiente y la despedida del horror) Se siente un frío que ya no quema, un hierro viejo que se oxidó. Los muros altos de la tristeza hoy ven la llave que el cielo abrió. Ya no hay pasillos sin luz ni calma, ya no hay candados en el pensar, el Helicoide guarda su sombra, mientras la gente vuelve a pasar.
(Pre-coro - La transición) Fueron mil años en un segundo, ojos cansados de tanto esperar. Pero el camino que era un abismo, hoy es el puente para regresar.
(Coro - La liberación y la paz) Y se abren las puertas del alma, el llanto se vuelve oración. Venezuela respira en calma, sanando un herido corazón. Que no queden sombras ni deudas, que el odio se pierda en el mar, hoy los valientes regresan a casa, y el mundo se pone a cantar.
(Verso 2 - El encuentro familiar) En el portal espera una madre, un hijo corre sin entender. Ese abrazo que fue un dibujo, hoy tiene carne, vida y piel. La mesa puesta, el café caliente, la paz se siente como un altar, ya no son presos, son solo gente, que al fin su vida van a estrenar.
(Puente - El deseo de armonía) No pedimos más que el mañana, sin muros, sin miedo, sin red. Que la justicia sea el agua fresca, que calme para siempre nuestra sed.
(Final) Se cerró el eco del hierro... Se abrió la puerta del sol. En familia, en paz, en casa... Venezuela, al fin, despertó