Ya no me busques cuando te haga falta,
cuando el mundo se te caiga y no esté quien te abrace.
Yo ya pasé esas noches llorándole al techo,
rogándole a Dios que tú me llamaras antes.
Ya no me busques pa’ sanar tus culpas,
ni pa’ decir que ahora sí sabes amar.
Porque yo te esperé cuando nadie te veía,
y tú te fuiste sin mirar atrás.
Me rompiste despacito con palabras bonitas,
me juraste futuros que nunca existieron.
Yo cargué con tus miedos, con tus dudas,
y tú cargaste maletas pa’ irte primero.
Hoy ya no duele como antes dolía,
hoy duele menos porque aprendí.
Que el que quiere se queda, no duda,
y tú dudaste más de lo que me perdí.
Si me ves feliz no preguntes cómo,
no fue suerte, fue soltar.
Fue aprender que el amor no se ruega,
y que a medias no se sabe amar.
Ya no me busques cuando estés solo,
cuando recuerdes cómo te quise yo.
Ese lugar que tenías en mi vida
lo ocupó la paz que me dejó tu adiós.
No te guardo rencor, pero sí memoria,
pa’ no volver donde me perdí.
Te quise tanto que me olvidé de mí,
y hoy me elijo… ya no me busques a mí