Oye, sintoniza la frecuencia del cielo... Esto no es solo música, es el testimonio de un guerrero que camina con la frente en alto porque sabe quién lo cuida. Suena el saxo, suelta el dembow, que aquí vamos con la bendición del Altísimo.
Caminando por la calle con el ritmo en las venas, buscando la salida a todas estas penas, pero me acuerdo de Dios y la carga se vuelve liviana, como el sol que entra de golpe por mi ventana. Yo no camino solo, yo camino con la Virgen María, que me cubre con su manto y me llena de alegría, y con Jesucristo, mi hermano, mi guía y mi roca, el que pone las palabras sabias en mi boca. La gente me pregunta cómo es que sigo adelante, si el mundo está difícil y el problema es constante, y yo les digo: "Hermano, es que la fe es el motor", si no crees en nada, estás viviendo en el error. En el trabajo le meto ganas, sudo la camisa, aunque el jefe no valore y me mire sin sonrisa, yo sé que mi recompensa no viene de un papel, viene del que multiplicó los panes y la miel.
Y si hablamos de las deudas que nos tienen asfixiados, que parece que el bolsillo está siempre bloqueado, no te desesperes, no pierdas la calma ni el aliento, que Dios provee hasta en el desierto más violento. Ten fe en tus manos, ten fe en tu mente, trabaja con honra y verás cómo el río se hace puente. En la escuela también, estudiando con disciplina, buscando el saber que nos saca de la ruina, porque un pueblo con fe y con educación, es un pueblo que alcanza la verdadera bendición. No te rindas si el examen parece una montaña, que con Dios de tu lado, ninguna meta es extraña. Hay que pensar en Él al despertar y al acostarse, porque el que piensa en Dios nunca tiene que humillarse ante el mal ni ante la envidia que el mundo te tira, Su amor es la verdad en medio de tanta mentira.
Salir adelante no es tener lujos ni diamantes, es tener la paz de Dios y seguir siempre vibrante, es saber que si te caes, Él te da la mano, te levanta del suelo y te llama "mi hermano". Así que suelta el rencor y agarra la esperanza, que con la fe puesta en alto el éxito se alcanza. De la mano de María, bajo la luz de Jesús, cargamos con orgullo nuestra propia cruz, pero no con tristeza, sino con el ritmo del jazz, sabiendo que en el cielo encontramos nuestra paz. Metiéndole sazón, metiéndole sentido,que el que confía en el Señor jamás será vencido. Desde el barrio hasta el cielo, con flow y con oración, esta es la rima que nace de mi corazón.