Fuego que quema, verdad que hiere,
rimas filosas, no soy cualquiera,
falsos en la calle, máscaras caen,
vendidos al viento, sus almas traen.
Hablan de guerra, pero no disparan,
venden mentiras, a Dios ni miran,
la agenda oscura que ellos promueven,
simulan lucha, pero solo se venden.
No hay respeto en esos versos vacíos,
pactan con sombras, olvidan los rocíos,
mi palabra pesa, golpea en el pecho,
el rap es cuerpo, no un lenguaje desecho.
Aquí no hay juego, ni truco barato,
la fe es mi escudo, bien afilado,
con cada línea destruyo clichés,
porque el falso rap murió en sus sueños.