Eh, que no hay planeta B, miarma...
O cuidamos éste, o nos quedamos sin compás.
Hoy me he despertado, el cielo gris,
la mar cansada de tanto sufrir.
Los peces buscando dónde huir,
y el fuego bailando donde antes dormí.
Pero aún nos queda el arte,
las manos, el alma y el cante.
Si sembramos juntos el aire,
podrá volver a respirarse.
No hay planeta B, que lo sepas bien,
si arde la tierra, ¿dónde vas a correr?
Planta una ilusión, riega tu querer,
que el mundo nos pide volver a nacer.
(Eh, eh... que no hay planeta B...)
Dicen que el dinero compra el sol,
pero el agua llora sin compasión.
Los niños preguntan con razón:
“¿Quién rompió la casa del corazón?”
Yo no quiero otro mundo nuevo,
solo limpiar el que tenemos.
Y cantar al viento sincero,
que sin raíces no hay cielo.
No hay planeta B, que lo sepas bien,
si arde la tierra, ¿dónde vas a correr?
Planta una ilusión, riega tu querer,
que el mundo nos pide volver a nacer.
Baila conmigo entre el humo y la flor,
que el ritmo despierte la revolución.
Si el fuego se apaga, prende el tambor,
que suene la vida con cada tambor.
No hay planeta B, que lo sepas bien,
que sin raíces no hay amanecer.
Planta una ilusión, riega tu querer,
que el mundo nos grita: ¡vuelve a creer!
Eh, que no hay planeta B,
pero juntos podemos renacer.
Que suene la tierra, que tiemble el pie,
¡que viva la vida y el amanecer!