En las tierras del norte,
donde el viento lleva historias,
Héctor el cantor desenvuelve
su alma coplera, gloriosa.
Entre cuerdas y guitarras,
su voz resuena en el aire,
la pasión que lo consume
en cada nota se hace arte.
No hay frío que apague el fuego
que en su pecho arde constante,
el folklore es su aliento,
su canto, llama radiante.
Con raíces ancestrales,
en cada verso se refleja,
la música en sus venas
fluye libre y se proyecta.
En los versos que él entona,
con añoranza recuerda a su amigo Miguel,
Sus letras lo llenan de esperanza,
soñando que su canto llegara al cielo.
En las noches estrelladas de Tucumán,
El folklore argentino cobra vida y color,
Hector sonríe al cantar sin cesar,
Su voz alegre llena el corazón de fervor.
padre querido ojalá nunca calle tu canto,
el poder que él tiene es único,
cambia todo a su alrededor,
trae recuerdos, trae amor,
y nos envuelve de emoción.